Y me refiero a la de los guionistas Hollywoodienses que hoy día nos alumbran con su imponente originalidad, no dejando de retomar antiguas franquicias (Indiana Jones, Rocky, Terminator), adaptaciones de libros/videojuegos/lo que sea (El Señor de los Anillos, Resident Evil, Dragon Ball [si a ésta se le puede considerar película]) y, lo que personalmente más odio, producción de remakes (King Kong, Pesadilla en Elm Street, o la hace poco anunciada La Mosca: un remake de un remake...).
Y encima la mayoría de este tipo de películas no pasan de mediocres, porque el argumento no es que diga mucho y se suelen centrar en los efectos especiales más que en otra cosa.
Por suerte aún hay directores que no se dejan atrapar por esos ideales y siguen rodando películas más o menos originales (gracias Quentin).
Como si el cine fuera barato para ir a ver bazofias cada dos por tres.
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Que razón llevan estan líneas...
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